| Túnel de la Bahía de La Habana: una de las joyas de la ingeniería cubana. Foto: Jose M. Correa/Radio Rebelde. |
Autora: Teresa Valenzuela
A ningún habanero se le ocurriría imaginar la ciudad sin el túnel de la bahía, que con tanta naturalidad lo cruzan a diario miles de vehículos en ambas direcciones, por lo que vincula los dos lados de la capital del país.
A ningún habanero se le ocurriría imaginar la ciudad sin el túnel de la bahía, que con tanta naturalidad lo cruzan a diario miles de vehículos en ambas direcciones, por lo que vincula los dos lados de la capital del país.
Sin embargo, debajo de esa acción común está el hecho extraordinario de la obra. Discurre por debajo de la bahía de La Habana, y figura entre las siete maravillas de la ingeniería civil cubana; según los habitantes de la ciudad, forma parte de la identidad de la bella urbe.
Durante años las comunicaciones del núcleo urbano de la ciudad con el Este se realizaban bordeando la rada capitalina y hacia el Oeste cruzando el río Almendares por los puentes existentes.
El ingeniero francés La Carriere de la Tour construyó el vial Puentes Grandes a principios del siglo XIX sobre el Almendares en la zona del actual municipio del Cerro.
El puente de la calle 23, conocido por Asbert, data de la primera década del pasado siglo; el de hierro todavía activo, corresponde a su segunda década, y el antiguo puente de Pote, construido en 1919 para el desarrollo del residencial Miramar, en el territorio de Playa, fue demolido para sustituirlo por el túnel de la calle Calzada, según fuentes consultadas.
A pesar de que el desarrollo urbanístico de la ciudad fue en dirección Oeste y Sur, inversionistas, hombres de negocios y políticos cubanos de la época ponían su larga vista hacia las posibilidades de ampliar la urbe hacia la zona situada al este de la bahía de La Habana.
Los especialistas pretendían alojar en el Este a unos 200 mil habitantes, aún más, extender la ciudad hasta las playas de Santa María del Mar en los próximos 30 años.
Su principal objetivo, facilitar el tráfico hacia el Este, y desde allí hacia La Habana y Pinar del Río, para evitar así la carretera central y no bordear la bahía, en una distancia de más de 20 kilómetros por carreteras muy estrechas.
En la actual localidad de la Habana del Este se hicieron algunos edificios a principios de la década del 60, según el Plan de Ahorro y Viviendas dirigido por Pastora Núñez, y después de Cojímar, posteriormente se desarrolló el Plan de Viviendas de Alamar.
De acuerdo con el proyecto aprobado, la zona central del túnel está constituida por cinco secciones o cajones de hormigón prefabricado, cuatro de los cuales tienen una longitud de 107.50 metros y un cajón central de 90 metros. Su trazado corre debajo del fondo de la bahía de La Habana, entre 12 y 14 metros.
El sistema de drenaje se hizo aprovechando las características topográficas donde tragantes colectan las aguas pluviales y las llevan hacia el mar.
Además de esto, se construyeron dos cisternas de 500 metros cúbicos de capacidad cada una para la acumulación de aguas pluviales. Desde las cisternas se extrae el agua con seis equipos de bombeo.
| Túnel de la bahía de La Habana. |
Otros de sus elementos complementarios son las compuertas de seguridad contra el ras de mar, la iluminación interior y la ventilación, así como la protección contra incendios.
El túnel permite el paso de cuatro pistas
de tráfico de unos tres y 35 metros de ancho cada una y tiene 733 metros
de largo y una longitud total de la obra de enlace de más de mil 600
metros que comprende, igualmente, los accesos Oeste (Habana) y Este
(Zona de Peaje).
Un tendido telefónico con central automática de 28 pares relacionaba diferentes lugares del túnel con siete teléfonos instalados en serie dentro de este.
La obra fue iniciada inmediatamente después de la firma del contrato y se inauguró tres años más tarde, en el mes de mayo, exactamente cinco años después de haber sido inaugurado el túnel de la calle Línea e incluyó además la Vía Monumental y los inicios de la “Gran Habana del Este”, y fue obra del genio, la técnica y el talento de franceses, cubanos y norteamericanos, en estrecha colaboración para producir una obra vial de carácter muy funcional.
Por debajo de la bahía de La Habana, a lo largo de 733 metros, fue construida la majestuosa e impresionante obra de la empresa francesa Societé de Grand Travaux de Marseille.
Su construcción se realizó entre los años 1957 y 1958, terminándose el 31 de mayo de 1958, día que se inauguró, en condiciones extremadamente difíciles debido a la necesidad de trabajar bajo agua; la obra ahorra a los pasajeros un rodeo de decenas de kilómetros alrededor del denominado “anillo” que circunda la capital cubana.
A cargo de su dirección, ejecución y proyección estuvo el ingeniero cubano José Menéndez Menéndez, quien junto al grupo de trabajo que lo acompañaba, diseñó un sistema de tubos de hormigón reforzado, capaz de soportar grandes toneladas de agua.
El túnel se encuentra a una profundidad de 12 o 14 metros aproximadamente. En su interior presenta un excelente servicio de alumbrado para la comodidad de los transeúntes.
Asimismo, no es el único existente en la ciudad, pero se le denomina así por la gran importancia que tiene para el transporte y su majestuosidad.
Fuentes consultadas: EcuRed y documentos de la época.
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